BIO

Nací el 24 de marzo de 1991, Aries, aunque cada vez creo menos en los horóscopos. En lo que sí he creído siempre ha sido en el cine. El cine es para mí la causa y la solución de todos mis problemas. El cine para mí es como la morfina para Bela Lugosi, como Richard Burton para Liz Taylor, como la luz roja para Dario Argento, como los grandes senos para Russ Meyer, como Lynch y los enanos, como Godard para la Nouvelle Vague o como Rose McGowan para los años 90; imprescindible y complementario.

A los 10 años comencé a escribir, a los 12 empecé a trabajar como actor, en televisión, cine y teatro pero no fue hasta los 17 años, cuando pude utilizar mi propio dinero y rodar mi primer cortometraje: Ansiedad (el cual podéis encontrar en esta página). Cuando acabó el rodaje me di cuenta de algo tan aterrador como fascinante; LO ÚNICO QUE ME INTERESA EN ESTA VIDA ES ESCRIBIR Y DIRIGIR, todo lo demás era fingido, TODO.

Después de ANSIEDAD, llegó Fumando espero, Amor de Madre, La hora de baño, Eat my shit, Fidel… cada vez de forma más insaciable, solo quería rodar y prácticamente todo el dinero que ganaba como actor lo invertía en dirigir mis propios proyectos. Entre medias de la ficción comencé a rodar publicidad, videoclips y otros trabajos a encargo y yo, que pensaba que no era capaz de realizar cosas que no estaban escritas por mi descubrí todo lo contrario. Quedé fascinado por la realización, por contar en imágenes ideas publicitarias o mensajes de otros. Entre rodajes como actor y rodajes como director me escapé a Cuba y allí estudié guión en la E.I.C.T.V (escuela internacional de cine y televisión) y aquí, en España, volví con mis estudios de guión en la factoría de cine (de Pedro Loeb).

A parte del guión, el elemento que más me interesa es la estética, el poder de la estética. Un gigante con el que hay que tener cuidado pero que si se aprende a manejar bien es un herramienta maravillosa. La utilización de la estética en el audiovisual es como la cocina; la tarta tiene que ser bonita, porque las tartas son bonitas pero lo más importante es que el sabor no defraude. Te tiene que apetecer comer la tarta y cuando te la comas tienes que flipar. Hay que medir bien los ingredientes y ponderar entre el guión y la forma de rodarlo. Yo hago un continuo esfuerzo por mezclarlo todo; el melodrama y el terror gore, Billy Wilder y los principios de Cronerberg, peluche rosa y deformes, cámara en mano en un set en que parece que han vomitado chicle, mujeres de grandes cardados al estilo Waters con conflictos maternofiliares, mal gusto, preciosismo, feísmo, monocroma, realismo estético. Mezclar. Mezclar bien con un único fin: descubrir nuevas cosas, nuevos sabores, NUEVAS IMÁGENES.